La recta final del estudiante

La recta final del estudiante

A estas alturas de la vida, muchos estudiantes en últimos cursos ya se estarán preguntando qué hacer después de la universidad ¿Queréis la verdad? La verdad es que no existe una respuesta universal a esta pregunta.

Cada paso que damos día a día en los últimos años de estudios parece un minuto menos para caer por un profundo precipicio de dudas e inseguridades; o al menos es así para un gran porcentaje de jóvenes que ahora mismo estarán preguntándose qué narices es lo que se les da bien y en lo que pueden llegar a ser felices, y lo que no y lo que les llevará, por tanto, a vivir amargados de becarios para siempre (me doy la licencia de la hipérbole en este punto).

Porque, seamos sinceros, la universidad no nos ha dado superpoderes como pensamos que haría, hemos pasado por las sillas de las aulas sin pena ni gloria mirando al power point del profesor, buscando una pequeña luz entre las letras de las diapositivas, un grito de algún profesor que nos mirara a la cara y nos dijera: ¡Esto es lo que tendrás que hacer el resto de tu vida!

Pues bien, no. No existe esa luz, y ahora que hemos empezado a decir la verdad, vamos a llamar a las cosas por su nombre, porque el estar perdido al acabar la universidad se ha convertido en una patología generalizada (en alguno esta patología no es más que una pequeña dolencia, hay de todo).

Pero, sí, una patología. Esto es como cuando un día te levantas y te duele un poco la pierna. Pero, aun así, sigues andando todos los días sabiendo que en algún momento te tocará correr, y cada día el dolor es más y más inminente pero no haces nada para arreglarlo. Y llega el día en el que tienes que coger una bici e ir solo, en cuesta abajo, a toda velocidad y sin ruedines. ¿Qué tal la rodilla? ¿Bien?

Pero esto no ocurre así, porque como somos muy listos, sabemos que lo que tenemos que hacer es ir al fisio y
solucionarlo antes de que sea tarde. Ahora bien, ¿Por qué no hacemos lo mismo con nuestras dudas en lo profesional? ¿Por qué no estamos dispuestos a ver más allá de lo obvio y a pedir ayuda a quienes saben del tema antes de que sea demasiado tarde?

Hoy os proponemos una opción para esta patología: El coaching (que, por cierto, para ser tan sonado, es muy desconocido). El coaching no es más que un proceso de entrenamiento personalizado y confidencial, en el que el coach, mediante sesiones individuales, te ayuda a encontrarte en el hoy y a responderte sobre a dónde quieres llegar mañana. ¡Ojo! Que esto no es milagroso, la clave, como todo en la vida, está en cuánta “carne” ponemos en el asador. Pero se trata de darse cuenta A TIEMPO de que no es necesario que caminemos solos bajo el tornado…

¿El objetivo de coaching? (y, más concretamente el personal training para estudiantes): Sacar tu máximo potencial, inspirarte para perseguir tus metas, entrenar contigo (como lo hace un personal trainer deportivo) sobre tus fortalezas y debilidades para llegar al mundo profesional fuerte y con todos los músculos en forma. ¿Suena bien?

La base de este tipo de procesos es muy sencilla, todos somos fuertes, todos tenemos debilidades, todos estamos llenos de recursos y todos tenemos sueños que cumplir, pero, a veces, necesitamos un poquito de ayuda para descubrir todo lo que tenemos que dar y la mejor forma de explotarlo.

¡Dejemos de hacernos los superhéroes! y empecemos a poner soluciones a nuestras patologías, se acabó el momento de los estudiantes quejicas, vamos a coger las riendas de nuestro futuro… al final de los años de estudios hay un precipicio, lo hay, ¿pero quién dice que tengamos que tirarnos solos y sin paracaídas? y entonces, ¡A qué esperas a encontrar tu paracaídas!

Si te ha despertado algo este tema y quieres saber más pide información en: Lorena.moncada@factoriatalento.es