Gestión de equipos

Gestión de equipos

En el mundo laboral, el trabajo en equipo es fundamental, desde un principio trabajarás con gente muy diversa y de distintos perfiles para el logro de un objetivo común. Por ello, es necesario conocer cómo se desarrollan los equipos desde su formación hasta el logro del objetivo.

En todo equipo, el líder es una figura fundamental; cuando decimos líder no se refiere a una figura autoritaria inalcanzable sino a un sujeto que adquiere la responsabilidad de guiar al grupo y que también evolucionará junto a él.

El grupo pasa por cinco fases: formación, la primera etapa que se caracteriza por una tendencia a destacarse e inseguridad entre los miembros, así como una gran dependencia del líder; conflicto, en el que existe una gran rivalidad y desacuerdos; normalización, donde las responsabilidades y puestos se aceptan y se formula la identidad del grupo; desempeño, el equipo se unifica y se hace fuerte, pudiendo desempeñar los objetivos fijados y terminación, donde se asiste a la desintegración y muerte del grupo tras haber logrado el objetivo.

En todo momento, en el grupo se deben determinar los objetivos a conseguir y  los métodos para llevarlos a cabo; todos los integrantes del grupo deben sentirse identificados con su responsabilidad y con la actividad del grupo. El desarrollo de la actividad del equipo debe, además, seguir una única velocidad, acorde con las capacidades de todos sus miembros, para no crear desigualdades, que generan frustraciones y falta de motivación.

Además, un buen líder debe saber identificar los llamados grupos informales, que son aquellos que se forman de manera espontánea y distancian al equipo en pequeños grupo, el líder debe conocerlos, reconocer a sus líderes y ganar su favor en dirección al objetivo del equipo, así como evitar que existan diferencias entre el grupo informal y el resto del equipo.

No suena fácil, y no lo es. Gestionar equipos con éxitos requiere un trabajo constante y una personalidad atenta y proactiva. Además, las actividades fuera del trabajo ayudan a crear un ambiente de camadería: salidas por el campo, deportes como tirolina, paintball… los juegos de equipo ayudan a los miembros a habituarse a trabajar en equipo orientado a un objetivo común.

También son muy recomendadas las jornadas de reflexión, en que los integrantes puedan expresar sin limitaciones lo que piensan del equipo y sus integrantes, promoviendo que se solucionen los conflictos de una forma abierta y participativa en un ambiente de confianza en el que el miembro que quiero exponer su opinión se sienta cómodo.

Los resultados que provienen de equipo gestionados eficazmente evidencian la importancia de llevar a cabo todo este esfuerzo en su desarrollo, por costoso que sea.