El “ser” diferente

El “ser” diferente

Ser diferente es ser lo que los demás no son.  Así de simple, y lo mejor es que esto, amigos, nos pasa a todos y cada uno de nosotros.  Sin embargo, no todos sabemos aprovecharlo. La diferencia entre quien solo siente  y  quien además se enorgullece de su “ser” diferente es que los segundos pueden aprovechar las ventajas que esto les aporta.

A menudo, creemos que querer mantener conversaciones sobre cosas que no solemos escuchar en nuestro entorno o querer conocer más de lo que al parecer nos cuentan dentro del aula, es ser diferente. Cuando en realidad, ya lo somos, no cambia nada el hecho de que seamos capaces o tengamos la voluntad de mostrarlo y compartirlo.

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El “ser” diferente es esa parte escondida de nosotros que nos convierte en quienes somos

Aquel que muestra sus inquietudes diferenciadoras y se preocupa en descubrir todos los caminos y puertas que se pueden abrir con una simple conversación, hoy es un valiente, al que tachan de diferente. Son esas personas que persiguen su éxito a través de una capacidad especial, la capacidad de comunicar. Porque compartiendo lo que sabemos, siempre abrimos la puerta al otro para mostrarnos más y, sobre todo, porque conocer nuestras diferencias significa conocer nuestras fortalezas.

No se puede ser feliz siendo  igual que quien no eres. Moviliza tu forma de hacer y de conocer, crea nuevas formas de aprender, conoce personas muy distintas que saben de cosas muy diversas y convierte cada una de las conversaciones que tengas en una nueva lección.  Es una forma maravillosa de alcanzar los propios objetivos, a través de lo que somos.

Tenemos millones de libros en la biblioteca y un montón de charlas en las aulas, y sin embargo escondemos todas las letras y conocimientos que se esconden tras nuestro “ser” diferente ¿por qué? Si es lo más obviamente útil de lo que disponemos…

En nuestro interior más oculto todos tenemos conocimientos sobre  cosas de lo más variopintas, cosas que jamás nos atreveríamos a expresar al exterior, por miedo a que alguna persona menos valiente nos haga sentir diferentes.

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aquello que más nos gusta, puede convertirse en nuestro nexo en común con la persona que menos habríamos imaginado, y con el futuro que siempre hemos soñado

Todos y cada uno de nosotros tenemos grandes mentes, mentes que almacenan experiencias y vivencias, libros o relatos, artículos y videos…  diferencias, cosas que solo hemos aprendido nosotros porque solo hemos vivido e interpretado nosotros de nuestra forma particular.

Pues bien, si todo eso que tenemos, además lo compartimos…  lo multiplicamos, ampliando la perspectiva cuando escuchamos la reacción y la opinión del otro y ¡Chan! se hace magia… porque  se transforma en algo realmente valioso: la satisfacción de que aquello que más nos gusta, puede convertirse en nuestro nexo en común con la persona que menos habríamos imaginado, y con el futuro que siempre hemos soñado.

 

Además, es que ¡nos hace felices hablar de nuestras diferencias!  y nos permite conocer nuevas disciplinas y temas muy cercanos que nos pueden aportar mucho, mucho más de lo que nos pensamos.

Lo que digo es que aquellos conocimientos, aficiones o gustos que mantenemos escondidos en algún rincón de nuestra mente, completamente bloqueados por unas normas no escritas y sin otra defensa que nuestra percepción de lo que es la normalidad, todos esos conocimientos son aquellos que podrían convertirse en nuestra llave a un nuevo ámbito académico, laboral y relacional desconocido, que nos lleve al éxito personal y profesional. Y que es una pena que se pierdan. Si compartimos nuestra diferencia, si sacamos nuestro “ser” diferente, solo entonces conseguiremos cosas diferentes…

“Al final inevitable e inexorablemente todos y cada uno de nosotros somos diferentes, y la solución a esta anomalía pasa, sencillamente, por mirar hacia dentro y darse cuenta de que esto nos convierte en seres sencillamente maravillosos”